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Análisis criminal de los hot spots o puntos calientes (Parte 1)

Un hot spot o punto caliente es un área que supera el número medio de eventos delictivos o un área en el que el riesgo de ser víctima de un delito es superior a la media. De marcado carácter analítico y elevado rigor técnico, las estrategias basadas en la vigilancia de hot spots o puntos calientes se configuran como una herramienta con gran potencial para el tratamiento y la prevención de la delincuencia repetitiva que afecta a la calidad de vida de las personas.

En esta primera parte de la investigación, se facilita información relevante acerca del análisis criminal de los hot spots y se presentan las teorías y herramientas más utilizadas por los investigadores y analistas delictivos:

  • Introducción a los hot spots y a las estrategias de seguridad
  • Teorías influyentes en el análisis criminal de los hot spots
  • Herramientas geográficas para identificar hot spots

    El artículo "Prevención del delito mediante el análisis de hot spots o puntos calientes" es autoría del Sr. Daniel Bruns Ledesma, graduado en criminología y policía especializado en análisis delictivo y seguridad pública.

     

    Análisis criminal de los hot spots o puntos calientes (Parte 1)

    Introducción a los hot spots y a las estrategias de seguridad

    Los cuerpos policiales, tradicionalmente, han confiado en exceso en un modelo estándar de prácticas policiales basadas en:

    1. El incremento de los efectivos policiales.
    2. El patrullaje aleatorio.
    3. La respuesta rápida a los incidentes policiales.
    4. La persecución y detención de los delincuentes.

    Sin embargo, más de tres décadas de investigación criminológica demuestran la baja efectividad de estas técnicas policiales tradicionales. Las evidencias disponibles se muestran poco consistentes al afirmar que un mayor aumento de efectivos policiales conduce a una disminución de la delincuencia. Más bien los cambios observados en las tasas de delincuencia guardarían relación con los cambios organizativos y tácticos en las corporaciones.

    El patrullaje aleatorio tampoco tiene un efecto significativo en la disminución del delito. La razón es simple. Un delito, en términos estadísticos, es un incidente relativamente raro y las probabilidades de que una patrulla esté en el lugar adecuado en el momento justo son escasas. Por otro lado, la respuesta rápida a los requerimientos por delitos tiene un efecto mínimo en la tasa de esclarecimiento. La mayoría de los delitos -cerca del 75 por ciento según algunos estudios- se descubren pasado un cierto tiempo, lo que confiere a los delincuentes un tiempo valiosísimo para evitar ser aprehendidos. 

    Este modelo tradicional de policía ha sido criticado por ser incapaz de aportar soluciones a los problemas delictivos repetitivos que afectan a la calidad de vida de los ciudadanos. Los mismos funcionarios de policía se desmoralizan al tener que lidiar diariamente con la sensación de que su trabajo resulta inútil. Así, Herman Goldstein desarrolló, a finales de los años de 70, lo que se conoce como la POP (Policing Oriented for Problems), es decir, la Policía Orientada a la Solución de Problemas. De forma muy resumida, lo que Goldstein planteaba es que las políticas de seguridad y su gestión deben focalizarse hacia los problemas a través de una estrategia preventiva, y no simplemente atender los incidentes.

    La policía de puntos calientes o Hots spots policing forma parte de una de estas estrategias. Aunque no existe una definición unánime, los puntos calientes se definen como lugares pequeños donde la delincuencia es tan frecuente que es altamente predecible, al menos durante un período de un año. A través de una estrategia policial enfocada, las administraciones deben ser capaces de identificar los hot spots o puntos calientes y concentrar sus recursos en estas áreas donde es más probable que ocurra el crimen.

       

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      Teorías influyentes en el análisis criminal de los hot spots

      El interés reciente en el análisis criminal de los hot spots se debe en parte a los cambios e innovaciones en las administraciones policiales producidas en las últimas tres décadas, y en el auge de las teorías criminológicas que enfatizan la importancia del “lugar” en la comprensión del delito. Son diversas las teorías que han influido en el estudio del crimen basado en el lugar:

      • Teoría de las actividades rutinarias: Sugiere que el crimen ocurre cuando un delincuente motivado, un objetivo adecuado y la falta de un guardián capaz, convergen en el espacio y tiempo. Los delincuentes eligen o encuentran sus víctimas u objetivos dentro de su espacio de actividades cotidianas, y no tiende a desplazarse demasiado lejos para cometer los delitos.
      • Teoría de la prevención situacional del delito: El crimen y el desorden público se encuentran influidos por ciertos condicionantes físicos y ambientales del entorno, y estos se pueden prevenir a partir de intervenciones que modifiquen las oportunidades. Por ejemplo, se pueden evitar los robos al interior de vehículos en un callejón oscuro mejorando la iluminación.
      • Teoría de las ventanas rotas: La popular teoría ha sido fuente de inspiración para el diseño de políticas de seguridad en multitud de organizaciones policiales, siendo quizás el caso más paradigmático el de la ciudad de Nueva York. Según esta, acciones menores o incivilidades como tirar basura en la calle, orinar, beber alcohol en lugares no permitidos, pintar grafitis, y la suciedad en general, transmiten la sensación de que los residentes son poco cuidadosos con su entorno y que todo está permitido. La falta de mantenimiento del entorno y las incivilidades son percibidas por los residentes como una falta de aceptación de las mínimas normas de convivencia. Se instala una sensación de ansiedad generalizada, y un abandono de los espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.) que ya no resultan agradables. Y progresivamente, las calles van quedando a merced de los comportamientos marginales e ilícitos propiciando la aparición de nuevos delitos
      • Teoría de la oportunidad: Señala el comportamiento individual como producto de una interacción entre la persona y el entorno físico. Cuando los delincuentes quieren cometer un delito, buscan una oportunidad o un objetivo práctico. En ese sentido, algunos entornos ofrecen mayores oportunidades delictivas que otros. Por ejemplo, algunas zonas de ocio nocturno donde se concentran multitud de jóvenes bajo los efectos del alcohol y de las sustancias presentan mayor riesgo de peleas y agresiones que otros.
      • Teoría de la desorganización social: Sugiere que el crimen ocurre con mayor frecuencia en zonas donde se concentran condiciones ecológicas adversas como pobreza, movilidad de los residentes, heterogeneidad cultural, deterioro físico y existencia de delincuencia adulta. La comunidad sufre mayores dificultades para canalizar sus actividades convencionales y efectuar el control de las actividades desviadas de los jóvenes. Estas condiciones de “desorganización social” explican por qué en algunos barrios de la misma ciudad se concentra mas delincuencia que en otros.
      • Teoría de los patrones delictivos: El crimen se concentra dentro de un contexto geográfico determinado. La teoría se centra específicamente en los lugares y la falta de control social u otras medidas de tutela que se necesitan informalmente para controlar el crimen. Por ejemplo, un vecindario suburbano puede convertirse en un punto caliente para robos porque algunas casas tienen protección inadecuada y en determinados momentos del día no hay nadie en casa para proteger la propiedad.

       

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      Herramientas geográficas para identificar hot spots

      Los hot spots pueden aparecer en áreas muy pequeñas como edificios, islas de viviendas, segmentos de calles, o áreas más grandes como barrios o distritos censales. Las herramientas geográficas representan un inestimable recurso para identificar los puntos críticos, además, permiten organizar la información y planificar la implementación y evaluación de las intervenciones. También son un excelente medio para presentar la información sobre la delincuencia con los distintos actores implicados.

      Los analistas delictivos utilizan los mapas SIG (Sistema de Información Geográfica) para combinar y representar callejeros y otra información geográfica con datos policiales sobre delitos, desórdenes públicos o cualquier otro tipo de incidente, y también cualquier entidad que pueda tener relevancia para el análisis criminal de un área concreta como pueden ser escuelas, comisarías de policía, tiendas de licores, paradas de autobús, etc.

      En el pasado, los mapas se reducían a simples chinchetas clavadas en un mapa colgado en la pared. En la actualidad, los avances tecnológicos, el progreso en el campo de la investigación criminológica, y el precio relativamente asequible de los equipos informáticos, han permitido el desarrollo de programas  específicamente diseñados para el análisis criminal.

      La información de los mapas puede ser representada de una forma muy gráfica a través de varios métodos y simbologías:

      • Mapas de puntos: Los puntos indican ubicaciones muy concretas de incidentes o puntos de interés. Una cosa importante a tener en cuenta es que cuando los incidentes comparten la misma ubicación, los SIG los colocan uno encima del otro, haciendo imposible que el mapa muestre cuantos puntos hay realmente. Este impedimento resulta especialmente relevante en el mapeo de los incidentes policiales porque resulta necesario representar gráficamente la concentración de incidentes repetitivos en un mismo punto. Por eso, el uso de este tipo de mapas se restringe para mostrar información en los que no hay superposición o cuando se trabaja con cantidades pequeñas de datos.

       

      Mapa de puntos - análisis criminal de los hot spots

       

      • Mapas de búfer o zona de influencia: Estos tipos de mapas indican la concentración de incidentes alrededor de una entidad concreta y la distancia entre sí. Son de utilidad en el análisis criminal para mostrar la concentración de incidentes delictivos alrededor de una entidad concreta. Por ejemplo, para ver el número de incidentes que se producen cerca de una local de un local de ocio concreto, o para comparar distintas entidades entre sí.

       

      Mapas de búfer - análisis criminal de hot spots

       

      • Mapas graduados: Estos mapas son utilizados para representar la acumulación de incidentes dentro de un límite geográfico fijo que normalmente se corresponde a una delimitación censal, isla de viviendas, un barrio, un municipio, etc. Como se señaló con anterioridad, los mapas de puntos no resultan apropiados para representar múltiples incidentes en un mismo lugar. Las formas más habituales de representación para este tipo de mapas suelen ser de puntos, líneas y polígonos, en los que los tamaños de las figuras o la intensidad de los colores mostrará la densidad de incidentes.

       

      Mapas graduados - análisis criminal de los hot spots

       

      • Mapas de gráficos: Los mapas de gráficos permiten mostrar varios valores dentro una variable al mismo tiempo, por ejemplo, para analizar la proporción de distintos tipos de delitos sobre un área u entidad concreta, o para establecer comparaciones entre los incidentes y otros tipos de variables (población, nivel de ingresos, nivel de estudios, etc.)
      • Mapas de densidad. En estos mapas se sombrean superficies que no son delimitadas por límites geográficos o administrativos (como en el caso de los mapas graduados). Normalmente, las zonas más oscuras correspondientes al centro del área sombreada indicarán una mayor concentración de incidentes, que irá decreciendo hacia el exterior. Este tipo de mapas es apropiado para comparar pequeñas variaciones de delincuencia entre área, en lugar de delimitaciones fijas como en los mapas sombreados.

       

      Mapas de densidad - análisis criminal de los hot spots

       

      • Mapas de segmentos de calles: Dentro de un mismo distrito o barrio pueden aparecer algunas calles con mayor concentración de delitos que en otras. Las representaciones lineales pueden indicar rutas utilizadas por los delincuentes y, por tanto, es en estas donde deben enfocarse los esfuerzos.

       

      Mapas de segmentos de calles - análisis criminal de los hot spots

       

      • Mapas interactivos: Estos tipos de mapas ofrecen a usuarios poco experimentados la posibilidad de consultar y manipular de forma sencilla datos a través de sistemas de información geográfica simplificados disponibles en Internet. Estas aplicaciones no son lo suficientemente sofisticadas para un analista delictivo, pero permiten ilustrar datos delictivos de una forma simple y que los usuarios puedan interactuar subiendo sus propios incidentes o descargando información.

       

      Mapa interactivo - análisis criminal de los hot spots

      Este artículo forma parte de una investigación dividida en dos artículos:

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